El inicio de mi día de examen





El inicio de mi día de examen por Humberto Caldera


Muchos amigos y uno que otro seguidor de mi canal de YouTube me han preguntado sobre el origen de mi cortometraje "Día de Examen" el cual fue un experimento al que fui tentado por la fascinación de un autor que admiro y respeto en donde quiera que se encuentre, me refiero a Henry Slesar.

Es pues la razón por la cual les contaré sobre mi primer encuentro con este genio de la literatura que dio vida a incontables historias fantásticas, si bien es verdad que pocas veces se escucha su nombre, es indiscutible el negar su talento.

Todo comenzó con un caluroso día de verano, un domingo... para quienes son fieles al blog desde sus inicios en 2006, saben que soy seguidor del arte y las cosas viejas que a muchos les parecen inútiles. Como podrán encontrar en este sitio, el bazar del monú es uno de esos lugares donde se reúne la gente con esas características en la ciudad de la que soy oriundo, con el fin de vender e intercambiar libros, películas, antigüedades y demás.

Fue una sorpresa para mí, pues aquel domingo de bazar alcancé a ver desde lejos un libro azul que destacó por su título rojo pálido y desgastado con el nombre de quien desde muy pequeño es mi ídolo a seguir, se trata de R. L. Stine, a quien muchos recordaran por Goosebumps, su serie más prolífica que fue lanzada del año 1992 a 1997 por Scholastic Publishing y que dio paso a su homóloga televisiva del 95 al 98, sin embargo este autor ha escrito otras sagas como The nightmare room, una serie que al ser llevada a la pantalla chica fue criticada por su contenido, pues algunos padres de familia y entrometidos moralistas, creían que no solo era una serie herética si no que trastornaba las mentes infantiles, por lo que cancelaron el programa dejando solo una temporada para los fans de huesos amarillos.

Trataremos el libro azul más adelante para profundizar en esta serie que por muchos sigue siendo desconocida.

En realidad no sabemos en qué parámetros se basaron para considerar una aberración este programa televisivo, considerando que los libros fueron leídos por miles de niños. Si, niños que tienen acceso a contenidos más violentos, herejes y ofensivos en la televisión, internet e incluso en las aulas de clases.

Para los que somos lectores asiduos al autor, sabemos que lo esencial se pudo plasmar en los capítulos al aire; en lo personal yo esperaba con ahínco My name is Evil, pues cuando estaba en secundaria fue el libro que más me gustó leer de esta serie. Me enamoré del personaje principal, una niña llamada Maggie O'Connor quien se encuentra con sus amigas en la feria del pueblo para celebrar su cumpleaños y que por curiosidad acepta ir con una adivina, quien ve la maldad que encierra en su mano. Podemos decir irónicamente que le salió caro el conocer su destino.

En la serie de televisión el capítulo marcó una gran diferencia, Maggie es un chico... Si, para mí fue una locura al inicio, un concepto muy extraño más no tan herrado como pensé, resulta que el villano que en el libro era un chico ahora es una nena, pero no cualquier fémina, se trata de una dulce adolescente que todos conocemos ya mayorcita por su papel de Penny en The Big Bang Theory. Kaley Christine Cuoco-Sweeting interpreta a una sexy villana que le da un giro inesperado al libro de Stine, esto replica más adelante.

Regresemos a ese viejo libro azul en aquel bazar, me aproximé con cautela hacia la pieza literaria y sin mostrar lo idílico de mi descubrimiento, esto es un error que muchos cometen al comprar en cualquier muestra de segunda mano. Al llegar justo al punto exacto del libro vi una pequeña y sucia mano acercarse a la pasta dura de mi futura adquisición, un mocoso que minutos atrás maltrataba artesanías que una chica creaba con latas vacías.

Su madre, una de esas señoras que destacaré tenía el perfil de ir en pijama a Walmart, que les dan lo que sea a los infantes con la premisa de declinar su berrinche, preguntó por el precio del libro, en ese momento me puse helado y cruce los dedos…El amable vendedor dijo en voz aguardentosa y fuerte un precio módico por aquel ejemplar. A lo que respondí aprovechándome de la oportunidad al ver el gesto de desagrado de aquella mujer, le doy el doble si me lo vende a mí.

Esa mujer le dio una vuelta con la mano derecha tomando el libro del lomo con una crueldad que solo un bárbaro podría tener para inmediatamente después arrojarlo sin tibieza, afortunadamente una manta naranja marcaba límite con el suelo. Sentí alivio y asentí al señor con palabras que en ese momento me parecieron mágicas; este me lo llevo yo.

Mi proveedor de cultura en ese momento no acepto el doble del precio acordado, me explicó que se veía que el libro me interesaba y eso o agradecía a cualquier cliente. Gracias a este admirable hombre.

Bien, seguramente si llegaste hasta aquí tendrás curiosidad por saber el título del libro y sin más preámbulo diré que se llama Beware!: R.L. Stine Picks His Favorite Scary Stories; es una antología de las historias que como dice el título, son sus favoritas, algunas son de su autoría aunque la gran mayoría son textos clásicos como Las brujas de Roald Dahl y La casa del juez de Bram Stoker, entre ellos Examination Day de Henry Slesar.

Este escrito que de principio a fin me atrapó, me hizo reflexionar sobre la forma en que los gobiernos mantienen un control en el conocimiento de la sociedad, ya sea con los medios de comunicación, el deporte o despensas, en México hay este principio de represión de masas, más podemos tener claro que existe y tener una actitud al menos más sibarita ante la situación.

Es por esta razón que dedique el tiempo a crear una adaptación del cuento original a mi cortometraje, al investigar sobre el tema me di cuenta que en mi poder ya tenía un cortometraje de Examination Day, un corto de unos diez minutos parte de la serie The Twiligth Zone, la cual al igual que series como Goosebumps, Are you afraid of the dark?, Truth or scare, Tales from the crypt, so weird y Strange days at Blake Holsie High han sido mi influencia.

Al ver el corto en la dimensión desconocida se darán cuenta que es un ambiente retro futurista que en su tiempo fue algo muy impresionante, esto es lo que yo quería reflejar en mi screenplay, por lo que quise ser más contemporáneo en este sentido. De esta forma quedaba un hueco en mi plan, me faltaba poder llegar cautivar el público entonces recordé aquel cambio en My name is evil del libro a la pantalla chica, esa fue la solución convertiría a Dickie en Laila.

Entonces el proyecto se formó gracias a la ayuda de amigos muy apreciados, Montserrat y Christian, quienes con entera disponibilidad aceptaron a ser mamá y papá en Día de examen, además son los responsables de la locación y montón de cosas que necesitamos para filmar en un solo día.

Sin embargo no tenía a Laila, mi personaje cumbre, por lo que hice muchas pruebas con diversas niñas, desconocidas, conocidas, nada concreto hasta que revisando archivos viejos encontré exámenes de mis ex alumnos, por lo que contacte con la niña más inteligente de mi clase. Al comentarle a Lorely de este proyecto se emocionó y con ayuda de su madre el cortometraje salió adelante.

En la presentación en The House of Pug, los espectadores se mostraron muy contentos, tanto el equipo de trabajo, como amigos y desconocidos asistentes, es por ello que aunque sabemos de las deficiencias del trabajo, las cuales son muchas; es el principio de muchas historias que con la ayuda de mis raras influencias y gusto por las series de terror infantil.

De antemano agradezco a las personas que estuvieron interesadas y apoyaron, en especial a Bryan Espinoza que me aguanta muy seguido en las ideas locas, a la madre de Lorely, quien resultó una excelente asistente de producción, al compositor Moby, quien comparte su talento con cineastas independientes y a los actores involucrados.

Ahora se sabe que hay muchas historias que podemos llevar al sonido de la claqueta.


Por Humberto Caldera
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